La seguridad en el automóvil. Tecnología para salvar vidas

Manuel Reyes

SEGURIDAD ACTIVA Y PASIVA

Pero la realidad es tozuda. Casi siempre que se habla de seguridad en el automóvil se tiende a relacionar con su comportamiento en caso de vuelco o impacto, o sea, cuando ya se ha producido el accidente. Ante este planteamiento hay que hacer una división, la seguridad activa o preventiva y la seguridad pasiva.

Por seguridad activa se entiende el conjunto de medios con los que cuenta un vehículo para evitar que se produzca el accidente. Unos frenos con ABS, el control dinámico de estabilidad, un óptimo equipo de alumbrado o el asistente de cambio de carril son dispositivos que contribuyen a hacer más segura la conducción, contribuyen a prevenir.

Si, en el peor de los casos, el accidente se produce, entra entonces en escena la seguridad pasiva o conjunto de defensas que incorpora el coche para proteger a sus ocupantes (también peatones) y minimizar las consecuencias.

Dichas medidas de protección abarcan desde un habitáculo indeformable, dotado con estructuras de deformación programada, hasta los distintos tipos de airbag, sin olvidar las barras de protección contra choques laterales.

El ABS o sistema antibloqueo de frenos ha sido uno de las grandes protagonistas en esta cruzada a favor de la seguridad preventiva. A pesar de los años que han transcurrido desde sus primeras y restrictivas aplicaciones, reservadas para los coches de lujo, y de la democratización que ha alcanzado en los últimos tiempos –hasta el más humilde utilitario comercializado en la Unión Europea debe equipar de serie el ABS− sigue siendo un desconocido para una gran mayoría de usuarios.

El ABS es un  dispositivo que está en alerta permanente. Solo interviene si al hacer uso de los frenos existe peligro de bloquear las ruedas, circunstancia que se suele dar cuando por cualquier motivo el pavimento está muy deslizante y resulta fácil sobrepasar los límites de adherencia.

En este caso modula la presión de frenado para evitar el temible bloqueo, lo que hace posible que el vehículo pueda conservar la dirección, pues con las ruedas bloqueadas se desliza aunque se gire el volante, resultando ingobernable.

Por el contrario, si las ruedas giran, entonces es posible mantener la trayectoria deseada con el volante.

ADIÓS AL DERRAPAJE

El conocido como Control Dinámico de Estabilidad (ESP), aunque también se oculta bajo otras siglas como DSC, ha revolucionado la seguridad activa. Siguiendo los pasos del ABS, desde noviembre de 2014 es obligatorio, forma parte del equipamiento de serie de todos los turismos y comerciales ligeros que se venden en la Unión Europea. 

Cuando un vehículo gira menos de lo que marcan las ruedas directrices se dice que subvira o que tiende a “irse de morro”. Por el contrario, cuando gira más de lo que le marca la dirección se dice que sobrevira o, lo que es lo mismo, la parte trasera tiende a escaparse por el exterior de la curva.

Ambos fenómenos, impuestos por las leyes de la física, desestabilizan el  vehículo al no seguir la trayectoria que se le marca desde el volante. El ESP evita que se derrape cuando se ha tomado una curva demasiado rápido o el pavimento está muy deslizante.

Para ello actúa sobre el par motor y el freno de una o varias ruedas, propiciando que pueda recuperarse la trayectoria. Produce una fuerza contraria que neutraliza a la que causó el desequilibrio.

Si al final el accidente se produce, los airbags o bolsas hinchables protegen el cuerpo de los ocupantes. Los frontales se inflan en caso de impacto frontal o semifrontal, a velocidades en torno a los 30 km/h, para proteger cabeza y tórax de los pasajeros.

De la misma forma, los conocidos como airbags laterales –ubicados en el respaldo de los asientos o en el interior de las puertas− entran en funcionamiento en choques laterales para proteger la zona del tórax y reducir el riesgo de lesiones en la cabeza.

Un paso más se dio con la puesta en escena de los airbags de ventanilla o cortinas inflables que, cubriendo todo el área de las ventanillas, actúan a modo de almohada protectora en impactos laterales a la vez brindan protección contra la posible intrusión de objetos exteriores.

Algunos automóviles también activan esta cortina inflable en golpes frontales severos e, incluso, en caso de vuelco.

Lo último en materia de colchones de aire protectores viene de la mano de los llamados airbags de rodilla, instalados bajo el salpicadero para dar protección al conductor y al pasajero. Sin olvidarse del revolucionario airbag para peatones de Volvo, que se activa en caso de atropello.

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